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¿Sabias qué existe la hidroterapia para perros?

Estas terapias acuáticas, tan extendidas entre las personas, pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de tu mascota

La hidroterapia es una forma de fisioterapia que usa el agua como método curativo de enfermedades, lesiones y trastornos. Se aplica en diversos y relajantes escenarios, como saunas, balnearios o piscinas termales, y sus beneficios para la salud están más que comprobados. Tanto es así que solo la sensación de estar sumergido en el agua produce bienestar en cuerpo y mente, consiguiendo reducir el estrés, aliviar tensiones y calmar dolores. Ahora estas técnicas tan empleadas en las personas han alcanzado a un nuevo público, llegando a aterrizar en el mundo canino.

Perro nadando

¿Qué beneficios tiene la hidroterapia canina?

La hidroterapia está ganado protagonismo entre los canes y cada vez son más los centros veterinarios que se suman a la utilización de la terapia en agua para animales. Estos tratamientos acuáticos en perros tienen múltiples aplicaciones, aunque comúnmente son utilizados para el tratamiento de dolencias como artrosis, dolores musculares y articulares, problemas neurológicos y procesos de rehabilitación tras intervenciones quirúrgicas. Esta forma de fisioterapia también se ha convertido en una gran herramienta para aumentar el tono muscular del perro o, en el caso de que la mascota padezca sobrepeso u obesidad, perder peso. Además, muchos educadores caninos recomiendan esta terapia a perros nerviosos e hiperactivos por sus múltiples beneficios relajantes, así como a las mascotas que necesitan reeducar la marcha por contar con dificultades o incapacidad para andar y desplazarse por afecciones neurológicas.

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¿Cómo se realiza?

Al igual que ocurre con los humanos, muchos de estos tratamientos se realizan en piscinas, donde el animal puede realizar cualquier tipo de ejercicio. En este caso, el can nada equipado con un chaleco salvavidas y debe seguir los ejercicios pautados por un experto, como atravesar la piscina en busca de un objeto que flota o desplazarse para fortalecer la musculatura y estabilizar su cadera sin perjudicar la articulación. Los jacuzzis están indicados para que, después de realizar los ejercicios, el perro se recupere y relaje, mientras se le aplica un masaje reparador.

Otra de los procedimientos que se practican a los canes son las cintas subacuáticas, un método esencial para reeducar afectaciones en la locomoción. Al igual que en la piscina, el animal es protegido con un chaleco salvavidas y, acompañado por el terapeuta, es introducido en una especie de cabina con agua que contiene una cinta para caminar regulable en velocidad e inclinación. Así, con el objetivo de disminuir el impacto sobre las articulaciones, la cinta se pone en marcha, variando la cantidad y flujo de agua acorde al efecto deseado.

Por último, los baños de contraste son otro de los métodos aplicados en la hidroterapia para perros, principalmente para tratar problemas circulatorios.

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¿Cuándo no es recomendable?

Antes de decidir si llevar o no a tu perro a hidroterapia, se debe consultar con un veterinario de confianza, quien podrá dar su valoración sobre el tratamiento más adecuado en función del estado de tu mascota y supervisar todo el proceso rehabilitador.

En la inmensa mayoría de los casos, estas terapias acuáticas son beneficiosas para la salud de los animales. Sin embargo, también poseen contraindicaciones y no están recomendadas para los animales que padezcan afecciones graves en los riñones, que tengan problemas respiratorios o cervicales, úlceras o heridas quirúrgicas.

Fuente: https://www.hola.com